11 de febrero en el aula: referentes, recursos y experiencias para que las niñas se vean en la ciencia

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Trini Megías

Cada 11 de febrero, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia nos ofrece una oportunidad para revisar algo más profundo que una efeméride. La pregunta no es solo cuántas mujeres han contribuido a la ciencia, sino qué experiencias educativas estamos ofreciendo hoy para que las niñas se imaginen formando parte de ella mañana. Porque las vocaciones científicas no aparecen de golpe ni se sostienen con mensajes puntuales: se construyen con referentes, con relatos compartidos y, sobre todo, con experiencias de aprendizaje con sentido.

Para entender por qué sigue siendo necesario hablar de mujeres y ciencia, conviene mirar primero al pasado y revisar cómo se ha construido —y transmitido— el conocimiento científico. Durante siglos, la contribución femenina ha quedado invisibilizada o relegada a notas al margen. Un ejemplo especialmente significativo es el de María Andresa Casamayor, matemática del siglo XVIII y autora del primer texto científico publicado por una mujer en España. Como ya analizábamos en este blog al hablar de BNEscolar, la Biblioteca Nacional de España no solo conserva este patrimonio, sino que lo convierte en un recurso educativo que permite trabajar en el aula no solo contenidos científicos, sino también preguntas clave sobre memoria, reconocimiento y construcción del saber.

Iniciativas como Mujeres con ciencia, impulsada desde la Universidad del País Vasco, ayudan a ampliar esta mirada histórica y contemporánea. Su web reúne biografías, artículos y recursos divulgativos que permiten al profesorado contextualizar las trayectorias de mujeres científicas y tecnólogas, muchas de ellas españolas, y abordar en clase por qué algunas historias han sido contadas y otras no.

Tras estas figuras históricas, resulta imprescindible recuperar referentes más cercanos en el tiempo que han marcado la ciencia española contemporánea. Es el caso de Margarita Salas, una de las grandes impulsoras de la biología molecular en nuestro país. Su trayectoria permite trabajar en el aula cuestiones clave como el valor de la ciencia básica, la perseverancia en la investigación y la construcción de conocimiento a largo plazo, mostrando que muchas aportaciones fundamentales no responden a la inmediatez, sino a años de trabajo sostenido.

Desde esa memoria recuperada, el salto al presente resulta más comprensible. Hoy contamos con referentes científicos femeninos cercanos, actuales y con trayectorias diversas que permiten desmontar la idea de que la ciencia responde a un único perfil. La experiencia de Sara García Alonso, investigadora biomédica y primera mujer española seleccionada como miembro de la reserva de astronautas de la Agencia Espacial Europea, es especialmente útil para hablar de vocaciones científicas como procesos largos y no lineales, construidos con formación, constancia y acompañamiento.

En el escenario científico actual aparecen también perfiles que permiten ampliar la mirada sobre las disciplinas STEAM y situarlas en relación con los problemas de nuestro tiempo. Es el caso de Ana Freire, investigadora española en ciencia de datos e inteligencia artificial, cuyo trabajo se centra en la aplicación de tecnologías digitales al ámbito de la salud mental. Su trayectoria facilita la introducción en el aula de debates sobre el uso de los datos, la ética de los algoritmos y el impacto social de la tecnología, mostrando que la innovación no puede desligarse de la reflexión crítica.

Junto a estos perfiles reales, los recursos culturales siguen siendo una vía eficaz para abrir conversaciones en el aula, especialmente cuando se utilizan con intención pedagógica. Películas como Figuras ocultas (Hidden Figures) permiten trabajar la contribución de las mujeres al desarrollo científico y tecnológico, así como las barreras estructurales que han condicionado históricamente su acceso a estos espacios. Más allá del visionado, la película ofrece un buen punto de partida para debatir sobre matemáticas aplicadas, trabajo en equipo, reconocimiento profesional o desigualdad de oportunidades.

En el contexto español, RTVE ofrece también materiales audiovisuales especialmente útiles para trabajar el 11F en el aula. RTVE Play mantiene una colección específica dedicada a mujeres científicas, con reportajes, entrevistas y piezas divulgativas que permiten acercar al alumnado trayectorias diversas y reales. Su formato facilita la selección de fragmentos breves para trabajar en clase, abrir debates y conectar los referentes científicos con contenidos curriculares y preguntas actuales.

En el terreno de la lectura, propuestas como Pioneras españolas en las ciencias, de Carmen Magallón, permiten adaptar el 11F a diferentes etapas educativas y trabajar la historia de la ciencia desde una perspectiva crítica, siempre que se acompañen de actividades que ayuden a contextualizar y problematizar los relatos.

A partir de estos relatos y referentes, el siguiente paso es preguntarse cómo traducir esa inspiración en experiencias concretas de aprendizaje. Para quienes buscan un recurso que conecte la curiosidad con la práctica —especialmente útil en primaria y primeros cursos de secundaria— merece la pena asomarse a ValPat, un proyecto español de divulgación tecnológica en el que una ingeniera y una niña aprenden y crean juntas a través de la programación, la robótica, la electrónica o el diseño. Su valor educativo está en el “aprendo haciéndolo” y en el mensaje implícito: la tecnología no es un territorio reservado, sino un espacio en el que se entra probando, equivocándose y volviendo a intentar. Su canal facilita además ideas concretas que pueden convertirse en mini-proyectos de aula o de casa.

Ahora bien, el verdadero salto pedagógico se produce cuando estos referentes y recursos se convierten en material de trabajo, no solo en inspiración. En este sentido, la sección de recursos de RedeSTEAM reúne un archivo de entrevistas en vídeo especialmente valiosas para el aula, con perfiles cercanos a la realidad educativa. Conversaciones con María José Terrón, catedrática de Tecnología Electrónica y especialista en robótica educativa, o con Maite Pérez Cidoncha, doctora en Biología Molecular y divulgadora científica, permiten abordar la ciencia desde una mirada educativa y comunicativa. A ello se suman experiencias como Espiciencia, el proyecto impulsado por Bárbara de Aymerich en el medio rural, que muestra cómo la ciencia puede arraigar en contextos diversos. Estas entrevistas forman parte de un conjunto mucho más amplio de recursos disponibles, que pueden adaptarse a distintas etapas y enfoques pedagógicos.

Estas propuestas permiten diseñar tareas de investigación, análisis de trayectorias, actividades de comunicación científica o proyectos interdisciplinares, ayudando al alumnado a entender la ciencia como un proceso colectivo, situado y conectado con la realidad.

En este ecosistema de referentes y recursos, RedeSTEAM permite además dar un paso más y pasar de la reflexión a la experiencia. Se trata de un concurso educativo por equipos para alumnas de 3º y 4º de ESO y FP equivalente, promovido por Redeia en el marco de la Alianza STEAM por el talento femenino. Más allá de la convocatoria, propone retos vinculados a la sostenibilidad, la transformación digital o el bienestar social y ofrece a los centros un marco para trabajar durante meses desde la investigación, el diseño y el prototipado. Toda la información sobre la edición actual y el proceso de inscripción está disponible hasta el 6 de mayo en su página web.

Quizá esa sea la clave para abordar el 11 de febrero desde la escuela: entender que las vocaciones científicas no se despiertan con celebraciones aisladas, sino con experiencias sostenidas, referentes cercanos y tareas bien diseñadas, en las que el profesorado acompaña y da sentido al aprendizaje. El 11F puede ser el punto de partida puede ser el punto de partida para transformar una fecha simbólica en un aprendizaje con continuidad.

Y ahora queremos escucharos: ¿qué referentes y recursos estáis utilizando en vuestro centro para trabajar el 11 de febrero? ¿Qué experiencias os están ayudando a que las niñas se impliquen más en ciencia y tecnología a lo largo del curso? ¿Cómo estáis transformando una fecha simbólica en un aprendizaje con continuidad?