El martes 24 de junio vivimos una de esas experiencias que te reconcilian con la profesión docente y te recuerdan por qué merece la pena seguir apostando por la formación desde el corazón, desde el compromiso y desde la alegría. El Colegio Ártica (Madrid) nos abrió sus puertas y su energía para compartir una jornada formativa centrada en el uso de la inteligencia artificial en educación… y lo que vivimos allí fue, sencillamente, espectacular.
Nuestro asistente Arti
Desde el primer minuto, quisimos que la sesión fuera especial. No solo por el contenido, sino por cómo lo íbamos a vivir. Y así fue: dimos la bienvenida al claustro con Arti, nuestro asistente virtual IA diseñado para acompañar la jornada, interactuar con el profesorado y demostrar, en tiempo real, las posibilidades reales (y accesibles) de la inteligencia artificial en el día a día docente.
Arti no solo respondió preguntas, también bromeó, escuchó, acompañó… y dejó claro que la tecnología puede ser profundamente humana si sabemos cómo usarla.












Aprender haciendo: estaciones con sentido
Durante el grueso de la mañana, organizamos estaciones de trabajo donde los equipos docentes del Ártica pudieron explorar distintas herramientas, casos prácticos y retos relacionados con:
- la generación de recursos educativos con IA,
- la creación de imágenes y materiales visuales,
- el diseño de instrumentos de evaluación automatizados y personalizados,
- y, cómo no, la interacción directa con Arti, que se convirtió en un «compañero más» de la formación.
El ambiente fue inmejorable: participación activa, preguntas potentes, ganas de probar, equivocarse, compartir y volver a intentarlo. Una cultura de aprendizaje que en Ártica se respira desde que entras por la puerta.
Cierre con conciencia
Cerramos la jornada con una reflexión compartida sobre el uso ético y pedagógico de la IA. Porque sí, la inteligencia artificial puede ser poderosa, pero solo si se usa con inteligencia humana: la que cuida, la que reflexiona, la que no pierde de vista el propósito educativo.
Gracias con mayúsculas
Gracias al claustro del Colegio Ártica por su entrega, su generosidad y sus ganas de aprender. Gracias por hacernos sentir en casa. Y gracias al equipazo de formadores que hizo posible todo esto: Juan Carlos Tortosa, Carmen Camus, Antonio Herreros y Miguel Ariza, que dieron lo mejor de sí en cada rincón, en cada explicación, en cada sonrisa.
Conecta13 tiene la suerte de contar con profesionales así. Pero sobre todo, con personas así.
Nos fuimos con el corazón lleno. Y Arti, también.