Septiembre: claves para un regreso docente consciente y sin agotamiento

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Trini Megías

Ya está aquí septiembre. Regresan la agenda, los claustros, los horarios, los libros, las reuniones, los grupos, los nervios… Sentimos esa mezcla de ilusión, responsabilidad y vértigo. Parece que hay que incorporarse a las clases con todo preparado, con la energía intacta, con la vocación reluciente, como si los meses de desconexión fueran suficientes para recomponernos por completo, pero no siempre es así. 

Por eso, desde Conecta13, queremos proponeros un regreso que no se base solamente en el rendimiento inmediato, sino en nuestro cuidado sostenido y que no ignore el cansancio, sino que nos permita regresar sin perdernos en lo urgente. Para enfrentar estos desafíos la educación emocional no solo es crucial para nuestros estudiantes, sino también una herramienta esencial para que nosotros, los y las docentes, gestionemos el estrés y mantengamos nuestra pasión.

Después de un curso anterior cargado de retos: adaptaciones, burocracia, cansancio acumulado… y unas vacaciones que muchas veces no alcanzan para recuperarse del todo, el inicio de curso puede sentirse como una cuesta arriba. Los primeros días del curso están cargados de trámites, horarios y decisiones. Pero entre tanto papel y planificación, hay algo que no podemos dejar fuera: el clima emocional que queremos construir y el lugar desde el que queremos habitar el aula.

Y es que los datos lo confirman, según datos del informe “Mejorando la protección y el bienestar en las escuelas”, elaborado en 2025 por Educo y Fundación SM, más de un tercio de docentes experimentan síntomas de ansiedad o agotamiento. Estos son resultados recogidos a través de talleres y entrevistas con profesionales de varias comunidades autónomas (Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana y Galicia), que dieron voz directa al profesorado sobre lo que nos preocupa.   

Además, el I Estudio Nacional sobre el Estado de Ánimo de los Docentes en España, llevado a cabo por Éxito Educativo, Educar es Todo y UDIMA en 2023, muestra que el 38,4 % se autopercibe en un estado emocional asociado a depresión moderada o severa y que más del 35 % refiere sentirse maltratado de forma habitual por su entorno laboral.

Estos datos no solo reflejan un clima estresante, sino también una profesión en riesgo: el abandono profesional, la pérdida de ilusión y la escasa protección emocional se han convertido en realidades frecuentes, tal como indica la UNESCO en este artículo.

Por eso, antes de tachar tareas de la lista, tal vez podamos empezar por otra cosa: respirar, observar, conectar, cuidarnos. Eso, más allá de cualquier planificación, es lo que sostiene un año escolar. Volver a nuestras aulas con sentido no es hacerlo con prisa. Es regresar con escucha, con intención, con comunidad. Siempre debemos tener en cuenta que cuidar nuestra salud emocional y nuestra motivación no es un lujo, es el primer paso para poder cuidar a los demás y educar con garantía.

Un mapa de regreso amable

Para acompañaros en este comienzo, hemos preparado una infografía con 7 ideas claves sencillas que no vienen a exigir más, sino a recordarnos lo esencial: necesitamos cuidado, tiempo y espacio. No hablamos de grandes cambios, sino de pequeños gestos que pueden marcar la diferencia, como bajar el ritmo sin culpa o cultivar espacios donde nos sintamos bien. Estas ideas abarcan desde la gestión del tiempo y la priorización personal, hasta el fomento de conexiones de apoyo entre compañeros.

Aquí te dejamos nuestras 7 ideas para un regreso que te cuide:

Volver al aula puede ser un reto, pero también una oportunidad para cuidarte y reconectar con lo esencial. Recuerda que lo importante no siempre es lo urgente y que empezar con una conversación puede marcar la diferencia. Regula tu ritmo desde el inicio, reservando momentos para ti. Conecta con el claustro: compartir cómo estás fortalece el equipo. Permítete sentir ilusión, ese motor que da sentido al curso, y vuelve a ella cuando la rutina pese. Sé amable contigo mismo/a: los errores forman parte del camino. Redefine tu éxito educativo con tus propios valores y, por último, cuida tu entorno, porque será tu refugio cuando lo necesites.

¿Qué necesitáis para empezar bien el curso? ¿Qué prácticas os han ayudado en años anteriores? ¡Estamos deseando leer vuestros comentarios!