Si eres docente, seguramente te ha pasado: empiezas una clase con la sensación de que todo el grupo sigue el ritmo, pero a mitad de sesión descubres que parte del grupo se ha quedado atrás, una parte avanza más rápido y otra parece haberse desconectado. No es falta de ganas ni de preparación; es que el aula, como la vida, es multinivel.
En Conecta13 ya hablamos de esta realidad en: Barreras en el aprendizaje: cómo identificarlas y superarlas (DUA), donde explorábamos cómo las dificultades no están en el alumnado, sino en el diseño. Hoy damos un paso más: pasamos de comprender el problema a profundizar en cómo diseñar para que todas las personas puedan participar y aprender.
Hace unos días, en el webinar: Tres estrategias para un aula multinivel desde el DUA, las formadoras Lara Crespo e Isabel Rivero ofrecieron una mirada práctica y esperanzadora sobre cómo lograr que la diversidad no sea un obstáculo, sino el punto de partida. Isabel lo dijo desde el principio:
“Queremos que este webinar sea todo lo práctico posible y que os llevéis algo para mañana… o para el lunes.” — Isabel Rivero
Esa idea, la de que el cambio empieza con gestos posibles, inspira este post.
El DUA parte de una premisa tan simple como profunda: las barreras no están en el alumnado, sino en el diseño de la enseñanza. Cuando siempre explicamos igual, pedimos lo mismo y esperamos las mismas respuestas, favorecemos a quienes encajan en ese molde y dejamos fuera a quienes aprenden de otras formas. Cambiar la mirada es el primer paso: no se trata de bajar el nivel, sino de abrir caminos. Como recordó Lara durante el encuentro,
“No todos parten del mismo sitio y no todos van a llegar al mismo sitio, y eso no es bajar las expectativas, sino tenerlas altas para todos.” — Lara Crespo
Isabel y Lara nos proponen formas muy concretas de hacerlo. La primera es dar sentido al aprendizaje. Igual que no te pondrías a cocinar sin saber qué vas a preparar, no tiene sentido empezar una clase sin que el alumnado sepa a dónde va. Explicar el propósito —qué vamos a aprender y para qué— da dirección, motivación y autonomía.
Isabel lo explicaba con claridad:
“A veces empezamos una clase sin contar al alumnado lo que se espera de ellos. Algo tan sencillo como escribir el objetivo en la pizarra puede cambiar la forma en que viven el aprendizaje.” — Isabel Rivero
Puedes hacerlo escribiendo una frase en la pizarra, comentándola al iniciar la sesión o pidiendo a alguien que la recuerde al final. Son apenas veinte segundos que cambian la forma en que el grupo se sitúa ante la clase.
Otra clave es hacer visible el camino. Mostrar el recorrido de la sesión —qué haremos primero, qué viene después, en qué momento habrá práctica o trabajo en grupo— reduce la ansiedad y mejora la atención. Para muchas personas, ver la estructura es una forma de sentirse seguras y concentrarse mejor. Un pequeño esquema en la pizarra o una diapositiva con los pasos basta para que todos sepan dónde están y qué viene después.
Pero diseñar para todos también implica comprobar si vamos bien. De poco sirve preguntar “¿lo habéis entendido?”; esa frase que tantas veces repetimos no nos dice nada real. En su lugar, conviene hacer preguntas pequeñas, abiertas y objetivas que nos ayuden a ver qué se ha comprendido de verdad. Por ejemplo, “¿cómo explicarías el concepto de área a alguien que nunca ha oído hablar de geometría?”, o “¿qué ropa llevarías en julio si este es el climograma de tu ciudad?”. Son preguntas que transforman el aula en un espacio de pensamiento y nos permiten ajustar la enseñanza sobre la marcha.
Una vez que sabemos dónde están las dificultades, llega el momento de andamiar y apoyar. Andamiar es ofrecer ayudas temporales que permiten avanzar un paso más de donde estamos: una plantilla para organizar ideas, un ejemplo modelo, unos minutos de acompañamiento personalizado. Se trata de que el alumnado haga algo que aún no haría solo y, poco a poco, retirar ese apoyo cuando ya no sea necesario.
El DUA también nos recuerda que incluir no es solo apoyar a quien lo necesita, sino enriquecer el aprendizaje de todos y todas. Las llamadas “preguntas extra” o pequeños retos ayudan a quienes quieren ir más allá sin obligar a nadie a hacerlo. Son oportunidades abiertas que fomentan la reflexión y la creatividad: “¿Qué pasaría si cambiáramos el narrador de tu historia favorita?” o “¿Cómo aplicarías esto a una situación real?”. No son tareas añadidas, sino puertas abiertas para quien quiera cruzarlas.
Por último, ofrecer opciones es uno de los principios más transformadores del DUA. No todas las personas aprenden ni expresan lo que saben del mismo modo. Sin convertir la clase en un caos, se pueden dar alternativas sencillas: leer un texto o escuchar su versión en audio, entregar una reflexión escrita o grabar una breve explicación oral, representar una idea con palabras o con imágenes. La clave está en mantener los mismos criterios de evaluación, pero con distintas rutas para llegar.
Estos cambios, aunque pequeños, transforman la experiencia del aula. No hacen falta grandes reformas ni tecnología sofisticada. Se trata de pensar el diseño desde el principio con la pregunta “¿quién podría quedarse fuera de esto?” y tomar decisiones que reduzcan esas barreras.
Para ayudarte a visualizar estas ideas de un vistazo, hemos preparado una infografía con seis claves del DUA: una guía sencilla que resume cómo planificar, apoyar y enriquecer el aprendizaje para todo tu alumnado.
En Conecta13 creemos que enseñar también es diseñar: planificar con propósito, mostrar el camino, verificar la comprensión, ofrecer apoyos, enriquecer, abrir opciones. Son gestos que multiplican las posibilidades de aprender. Y si quieres seguir profundizando, el curso impartido por Lara Crespo e Isabel Rivero, Estrategias prácticas para implementar el DUA, es una excelente manera de pasar de la teoría a la práctica.
Si te interesa seguir explorando otros enfoques relacionados con el DUA, en el blog de Conecta13 encontrarás más lecturas complementarias. En: ¿Por qué el DUA es clave en la educación actual?, analizamos el contexto educativo más amplio en el que surge este enfoque y por qué se ha vuelto tan relevante en los centros. También encuentras más estrategias y reflexiones de Lara Crespo e Isabel Rivero en este otro post, Explorando el DUA: estrategias para una educación inclusiva, basado en la conversación que mantuvimos con ellas en nuestro podcast.
Quizá no podamos cambiar el horario ni el currículo, pero sí podemos cambiar cómo pensamos la clase. Diseñar para todos no es hacer más, es hacer mejor.