Jornada formativa en Los Olivos para repensar la práctica en el aula

Imagen de Trini Megías
Trini Megías

El profesorado del Centro Educativo Los Olivos participó en una mañana de talleres prácticos sobre convivencia, inclusión, inteligencia artificial, gamificación y diseño de experiencias de aprendizaje.

El pasado 29 de junio, el equipo de Conecta13 se desplazó hasta Molina de Segura para compartir una jornada formativa con el profesorado del Centro Educativo Los Olivos. La sesión, organizada en tres turnos de trabajo, combinó propuestas aplicadas, reflexión pedagógica y herramientas concretas para abordar algunos de los retos cotidianos de la práctica docente.

A lo largo de la mañana, el claustro participó en talleres sobre gestión de aula, Diseño Universal para el Aprendizaje, resolución de conflictos, IA práctica para el aula y gamificación con Genially, junto a otras propuestas impulsadas desde el propio centro.

La jornada tuvo lugar en las instalaciones del Centro Educativo Los Olivos y comenzó a las 09:00 h con una apertura a cargo de Miguel Ariza en el Salón de Actos. A partir de ahí, el profesorado se distribuyó en distintos turnos para participar en talleres breves, prácticos e inspiradores, pensados para ofrecer una primera aproximación a diferentes herramientas, enfoques y estrategias de intervención en el aula.

Los talleres impartidos por el equipo de Conecta13 fueron “Gestión de aula”, “Aulas para todas las personas”, “Resolución de conflictos”, “IA práctica para el aula” y “Gamificación con Genially”. Estuvieron a cargo de Carmen Camús, Miguel Ariza Pérez, Marta Marín, David Álvarez y Juan Carlos Tortosa. Además, dos docentes del propio Centro Educativo Los Olivos completaron la programación con los talleres “Google Vids” y “Salud y deporte”, impartidos por Antonio Jiménez y Pedro Alburquerque, incorporando también la mirada y la experiencia interna del centro.

La propuesta estaba diseñada para que cada taller funcionase como una puerta de entrada. No se trataba de agotar cada temática, sino de generar experiencias útiles, accesibles y conectadas con la realidad del aula. En algunos casos, los talleres sirvieron para descubrir nuevas herramientas o enfoques; en otros, para ordenar, reforzar o ampliar prácticas que el profesorado ya venía desarrollando en su día a día.

El ritmo de la jornada fue ágil y participativo. Los distintos turnos permitieron que el profesorado se acercara a varias temáticas, combinando momentos de explicación, reflexión, diálogo y trabajo práctico. El feedback recibido por parte del centro y de los docentes fue muy positivo, tanto por la utilidad de las propuestas como por el clima de atención, implicación y trabajo compartido que se generó durante la mañana.

En el taller “Gestión de aula”, impartido por Carmen Camús, el profesorado partió de experiencias cotidianas para reflexionar sobre cómo influyen el cuerpo, las emociones y las pequeñas decisiones docentes en el clima de aprendizaje. A través de situaciones reconocibles, cada participante elaboró un plan personal con estrategias para antes, durante y después de la clase, poniendo en valor acciones tan esenciales como cuidar las entradas y salidas, atender al grupo y priorizar la convivencia cuando es necesario. El taller también subrayó la importancia de avanzar como claustro hacia acuerdos compartidos que sostengan el bienestar del alumnado y del profesorado.

En el taller “Análisis y resolución de conflictos”, impartido por Marta Marín, se trabajó una metodología para abordar situaciones de quiebra de la convivencia en el aula. A partir de un problema habitual de disrupción, el profesorado analizó el tipo de conflicto, revisó la estrategia docente utilizada y diseñó un nuevo protocolo de actuación orientado a prevenir la conducta, sostener la intervención y favorecer cambios en el comportamiento del alumnado. La sesión puso el foco en analizar antes de intervenir y en tomar decisiones que cuiden tanto el clima del aula como el bienestar docente.

En el taller “Aulas para todas las personas”, impartido por Miguel Ariza, el profesorado reflexionó sobre cómo diseñar aulas más accesibles, inclusivas y participativas desde el inicio. La sesión permitió identificar barreras que pueden dificultar la presencia, la comprensión, la participación o el aprendizaje del alumnado, así como abordar estrategias inspiradas en el Diseño Universal para el Aprendizaje: ofrecer distintas formas de presentar la información, de implicarse en las tareas y de demostrar lo aprendido. La idea central fue pasar de adaptar solo cuando aparece una dificultad a planificar experiencias que tengan en cuenta la diversidad desde el principio.

En el taller “IA práctica para el aula”, impartido por David Álvarez, Juan Carlos Tortosa y Miguel Ariza, se exploraron usos concretos de la inteligencia artificial para ahorrar tiempo y mejorar la preparación de clases, actividades y recursos. A partir de ejemplos y propuestas aplicadas, se trabajó cómo formular buenas peticiones, adaptar materiales a diferentes niveles y necesidades, generar ideas, organizar secuencias de aprendizaje y revisar los resultados con criterio profesional, entendiendo la IA como una herramienta de apoyo al docente y no como sustituta de su mirada pedagógica.

En el taller “Gamificación en el aula con Genially”, impartido por Juan Carlos Tortosa, el objetivo principal fue que el profesorado no solo conociera posibilidades de Genially para gamificar, sino que pudiera salir con una actividad diseñada y un prototipo iniciado. La dinámica permitió pasar de la vivencia del juego a la creación de una propuesta propia, ajustada a distintas etapas educativas y con aplicación directa en el aula.

La ponencia de cierre, desarrollada por Miguel Ariza, sirvió para conectar los aprendizajes de toda la jornada desde el marco del aprendizaje cooperativo. En ella se revisó qué es —y qué no es— trabajar cooperativamente, así como algunas condiciones que ayudan a que los equipos funcionen mejor: objetivos compartidos, responsabilidad individual, participación equilibrada, interacción positiva y reflexión sobre el propio funcionamiento.

La jornada finalizó en torno a las 14:00 h con un cierre conjunto, también conducido por Miguel Ariza, en el que se recogieron algunas de las ideas principales trabajadas durante la mañana.

En conjunto, la experiencia permitió abrir un espacio de formación compartida, experimentación práctica y reflexión pedagógica. Una jornada breve, pero intensa, que sirvió para despertar curiosidad, reforzar buenas prácticas ya presentes en el centro y explorar nuevas formas de acompañar el aprendizaje desde una mirada más inclusiva, creativa y conectada con los desafíos actuales del aula.