Innovación educativa en el contexto de la transformación digital: SELFIE

Innovación educativa en el contexto de la transformación digital: SELFIE

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SELFIE es una iniciativa de la Comisión Europea para ayudar a los centros educativos que quieran integrar la tecnología en la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación. Es una herramienta interesante por filosofía y diseño (te animo a leer la sección About SELFIE) y los días 4 y 5 de abril se ha celebrado en Madrid el SELFIE Forum para analizar sus potencialidades y pensar cómo apoyar a los centros educativos que quieran realizar un análisis colectivo de la presencia y el papel de la tecnología en la institución.

La organización del SELFIE Forum me ofreció participar en el encuentro con una ponencia sobre innovación educativa en el actual contexto de transformación digital. Mi aportación puedes encontrarla a continuación:

El punto de partida de mi ponencia es la justificación fundamental de por qué necesitamos innovar en educación: aunque en general tenemos motivos para estar satisfechos con los logros conseguidos por los sistemas educativos en toda Europa tras la Segunda Guerra Mundial (y en nuestro caso, tras la Dictadura), el presente y el futuro ofrecen retos importantes (simbolizados en la presentación mediante los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la UNESCO) que requieren más y mejor educación para todos.

Sin embargo, esta exigencia de más y mejor educación para todos no se puede construir sobre tres falacias bastante comunes: el “desprecio admirativo” al profesorado, la moda de la “innovación de supermercado” y la soledad del “innovador heroico”. El camino del desprecio admirativo al profesorado arranca siempre que ponemos a los docentes, exaltando su valor y su importancia, en el centro de la diana de la responsabilidad sobre el sistema educativo para acabar señalándolos como los principales culpables de los posibles “males de la escuela”, cuando en realidad sus niveles de control y autonomía son bastante escasos y el contexto determina, en buena medida, qué se puede o no se puede hacer en muchos centros; si la mejora o la innovación no son un movimiento global y la posible transformación solo recae en los hombros del profesorado, el fracaso es predecible pero será atribuible, como ya intenté exponer en otra entrada anterior, a quien sí tiene la responsabilidad de generar un contexto que permita la mejora y la innovación, no solo a quien tiene que ejecutarla.

Las dos siguientes falacias hacen referencia también a una línea de actuación que tiende hacia el fracaso, aunque es promovida de manera enérgica por distintos sectores con mayor o menor interés comercial o ideológico: por un lado, la presión para que el profesorado adopte la última novedad que puede ofrecer el mercado, sin que esto pase por una reflexión/evaluación seria (y desinteresada) acerca de cuáles son los beneficios de ese nuevo producto frente a lo ya existente y consolidado; por otro lado, el fomento de la figura del innovador heroico, premiado con frecuencia, que en solitario es capaz de promover una innovación en su aula aunque esta sea difícilmente escalable a todo el centro o sostenible en el tiempo solo con el esfuerzo del docente solitario. Así, la “innovación de supermercado” y el “innovador heroico” son dos modelos que con frecuencia se retroalimentan pero que no conducen hacia la mejora global del sistema, del centro y, ni siquiera, de todo el alumnado del centro; es más, con frecuencia estos modelos sí contribuyen de manera efectiva o bien a la frustración del docente o bien a aumentar sin solución las diferencias en competencia o en recursos entre el profesorado de un mismo centro.

Por el contrario, la innovación efectiva y sostenible es un proceso colectivo, normalmente gradual y lento, que suele surgir del intercambio de ideas y conocimientos entre docentes y con la propuesta de un proyecto mínimo viable como estrategia de trabajo. En este sentido sí podemos poner a los docentes en el centro, pero no individualmente sino como colectivo que analiza su contexto (interior y exterior) y decide cómo actuar en consecuencia.

Por esta razón me parece interesante SELFIE: es una herramienta para el auto-conocimiento colectivo del centro a través de la recogida de las opiniones y percepciones de la comunidad educativa y los datos, que en todo momento pertenecen exclusivamente al propio centro educativo, permiten a la comunidad emprender actuaciones de mejora con un mayor o menor nivel de innovación. Hemos hablado mucho de comunidades de práctica de docentes reflexivos y sigo pensando que estas comunidades son una importante palanca de transformación; pues bien, SELFIE me parece una herramienta muy interesante para promover la constitución y el buen funcionamiento de estas comunidades, al menos en lo relativo a la competencia y las prácticas digitales de la organización y de los individuos que la forman.

El curso abierto masivo y en líneaOrganizaciones Educativas Digitalmente Competentes‘ de INTEF (que también cuenta con una edición en inglés) te permitirá conocer en profundidad SELFIE y dar los primeros pasos para evaluar y diseñar acciones de mejora de la competencia digital de tu organización educativa. El curso comienza el 16 de abril y ya puedes inscribirte en el mismo.

Imagen de cabecera por Priscilla Du Preez en Unsplash